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Una visión humanista de la transformación digital – El eterno retorno


Netmind - Una visión humanista de la transformación digital – El eterno retorno    Artículo | Opinion
Guillermo López | 02/03/17

No se trata de movernos, se trata de mover el mundo que conocemos

La experiencia nos enseña que todo se repite y, al mismo tiempo, está en constante cambio.
Si analizamos la realidad de muchas organizaciones, con la perspectiva de los años y la distancia suficiente, nos daríamos cuenta de que los mismos acontecimientos se han venido repitiendo en el mismo orden, sin mucha variación; descubriríamos entonces el principio inquietante del “Eterno retorno”. Es el “uróboros” (serpiente que se come la cola) y que simboliza el ciclo eterno de las cosas, también el esfuerzo eterno, la lucha eterna o bien el esfuerzo inútil, ya que el ciclo vuelve a comenzar a pesar de las acciones para impedirlo. Transcurrimos en las organizaciones en esa insoportable levedad, en la que nos esforzamos en gestionar proyectos y servicios y gobernar la senda estratégica hacia una transformación que a día de hoy tiene el nombre de “Digital”. Olvidamos el principio del eterno retorno y nos embarcamos en una transformación impelida por las presiones de un mercado en el que “todo el mundo se está transformando” y “no podemos dejar de transformarnos nosotros también”.

Recientemente he tenido contacto con una gran organización que me pidió asesoramiento para realizar su transformación digital; mi primera pregunta fue quién era su cliente, qué valoraba su cliente y cuáles eran los objetivos de su transformación. Sorprendentemente me respondieron que no se lo habían planteado pero que, dado que la competencia estaba con la transformación digital, habían iniciado un programa de transformación ellos también y tenían que dar resultados rápidos nuevamente el eterno retorno. A qué obedece esta huida hacia adelante, este malgastar esfuerzos en hacer algo porque todos los demás lo hacen… yo creo que es una respuesta al miedo. La acción, aunque carezca del foco adecuado, nos anestesia ante el miedo que nos daría detenernos y pensar mientras todos los demás están ya moviéndose. No soportamos la quietud, necesitamos estar en movimiento, aunque no sepamos bien si vamos o venimos; al menos nos estamos moviendo y el miedo se quedó atrás. Pero el eterno retorno sólo se vence cuando aprendemos a afrontar el miedo, cuando somos capaces de detenernos, pensar lo que queremos conseguir y trazar un plan encaminado a dejar una huella: no se trata de movernos, se trata de mover el mundo que conocemos, de transformar la manera en que las organizaciones interactúan con sus clientes, empleados y proveedores para maximizar la experiencia de valor. 

Una organización que quiera transformarse digitalmente ha de tener como propósito dejar una huella, transformar la experiencia de sus clientes, usuarios y empleados y dar respuesta a sus necesidades. Para ello, la organización no ha de tener miedo a detenerse, pensar y centrar el foco, seleccionar cuidadosamente las semillas de cambio de entre las personas de su organización, dejarse acompañar de un servicio de coach organizativo experto que dotará a estas semillas de las capacidades necesarias para que sean motor de transformación interno, y trazar un plan de acción basado en el compromiso y la responsabilidad de las personas que integran la organización. La transformación digital no se consigue con tecnología; la tecnología siempre ha sido, y a día de hoy lo es más que nunca, una comodity para conseguir un objetivo. La transformación la hacen las personas, cuando el propósito está claramente definido y es compartido, cuando las personas tienen las capacidades necesarias para llevar a cabo la transformación, cuando disponen de la metodología y están acompañadas por expertos facilitadores que les acompañaran y desarrollarán su potencial. Hemos de conseguir mover la actitud y comportamiento de las personas, agilizar los procesos, cambiar aspectos organizativos como el liderazgo, la gestión visual y generar mayores espacios de autogestión y responsabilidad de los equipos de trabajo y apoyarnos en la tecnología para poder hacer lo que sin ella nos sería imposible o requeriría de excesivo tiempo o coste.
En los últimos años he tenido la enorme fortuna de conocer la problemática y contribuir a los esfuerzos de transformación de diversas organizaciones y trabajar con grandes profesionales, con algunos de los cuales, Directores de RRHH, expertos en coach organizativo, expertos en dirección de proyectos y servicios, hemos dado forma a un programa de transformación organizativa encaminado a seleccionar y crear equipos de personas dentro de la organización (semillas) en un entorno seguro y de crecimiento, dotándolas de capacidades necesarias para la transformación digital.
Concluiré diciendo reafirmando mi creencia de que las personas son maravillosas y están cargadas de multitud de recursos; en los últimos años me he enfocado a descubrir los recursos y el talento de las personas y activarlos para ayudarles a mejorar sus vidas, sus empresas y la sociedad a través de un método transformación basado en accionar lo que ya estaba presente en forma de semillas.

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